El rol de Tragaluz en este contexto fue esencial: trabajar con sensibilidad en espacios de profunda vulnerabilidad, conectar genuinamente con el dolor, las esperanzas y las dificultades de personas y familias que lo han perdido todo y están reconstruyendo sus vidas en tierra ajena.
Nuestro equipo humano tiene la capacidad de escuchar sin invadir, de registrar sin espectacularizar y de construir narrativas que devuelven la dignidad a quienes han sido reducidos a cifras. Estos videos no solo comunican una estrategia institucional; humanizan una crisis y visibilizan la resiliencia de quienes, a pesar de todo, siguen adelante.